Acosar también es posible en la Web
Mar 17 de Noviembre de 2009 a las 04:30 PM
Es el uso de medios electrónicos, principalmente telemáticos (Internet, telefonía móvil y videojuegos onlines) para ejercer acoso psicológico entre iguales. Es en la mayoría de sus casos cuando un niño, adolescente o preadolescente es atormentado, amenazado, acosado, humillado, avergonzado por otra persona desde Internet, medios interactivos, tecnologías digitales y teléfonos móviles. No se trata aquí el acoso o abuso de índole estrictamente sexual ni los casos en los que personas adultas intervienen.



Confirman que dado el avance de la tecnología y su masificación, cada vez se atienden más casos de ciberescraches. El abogado especialista en delitos informáticos Daniel Monastersky destacó que hombres y mujeres despechados/as no solo suben videos sexuales caseros de la ex pareja, sin el consentimiento, sino también “fotos eróticas, le crean perfiles falsos en las redes sociales de la Web y se hacen pasar por ellas, les roban las cuentas de correo electrónico”, entre otros casos.
Dentro del malware calificado como cibercrimen existen otros tipos que tal vez no sean tan conocidos como el phishing o el spyware pero que los ciberdelincuentes no dudan en utilizar como herramienta para delinquir. Así podemos encontrar los siguientes tipos de malware.
El equipo de redacción de
Aunque parezca ciencia ficción, los ataques a la información y a la identidad digital provienen en gran medida de una nueva generación de crimen organizado. Según la estadounidense Finjan, las celdas de atacantes están conformadas por aproximadamente 10 personas: el jefe, el segundo en comando, gerentes de campaña, revendedores y mulas. Ahora bien, si se tiene noción del grado de delincuencia que rodea el ámbito de la seguridad de información, ¿por qué no se hace nada? La respuesta a la interrogante es sencilla: “para condenarlos legalmente se requiere de mucho tiempo y dinero”, agrega Storey.
Ayer vimos en casi todos los medios en línea reflejaban que más de
Mientras las grandes compañías y corporaciones y han comprendido la importancia de resguardar su infomación de los delincuentes informáticos, los pequeños negocios todavía parecen reacios en aceptar que la protección informática deben ser un punto clave en sus planes de inversión anuales. Esto deja la puerta abierta a quienes quieran hacerse de su información de una forma no muy legal.
No es nuevo, pero una de las características más peligrosas de los ciberdelincuentes es que siempre atacarán el eslabón más débil de la cadena. Los peces gordos han entendido (a duras penas y por haber sido víctimas) lo importante que es hacer inversiones importantes en seguridad informática, pero las empresas más pequeñas aunque conscientes de ese peligro no cuentan con el presupuesto necesario y a veces con la debida información para protegerse.
Esta tercera y última entrega de la lista de los 10 casos más bizarros de robo de identidad cierra con los últimos casos más notorios, pero no por su impacto en lo económico, penal o social, sino por la increíble habilidad de sus perpetradores en hacer algo tan absurdo que sólo a pocos se le ocurrirían siquiera intentar.
Este es un buen ejemplo de cómo graduarse de lamer, pues más que “hackers” a estos dos mejor llamarlos como debe ser: “
